Los Sentimientos Importan

Esta fortaleza incluye enseñar a los niños a reconocer y manejar sus sentimientos, resolver problemas, construir relaciones positivas, tomar turnos, escuchar y ser amables.

Cuando les demuestras a tus hijos que sus sentimientos te importan…

  • Se sienten seguros y valorados.
  • Mejoran su capacidad para resolver problemas.
  • A menudo les va mejor en la escuela y tienen amistades más sólidas.
  • Son más comprensivos con los demás.
  • Son más capaces de afrontar los retos cuando crecen.

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Las personas adultas pueden mostrar a los niños que los sentimientos importan al…

One child sharing a toy truck with another child

Ayudar a los niños a aprender a ser un buen amigo

Two girls having a conversation

Escuchar cuando los niños hablan de sus sentimientos

Child expressing happiness and sadness

Enseñar a los niños cómo calmarse por sí mismos.

Fortalezas en acción

No hay respuestas correctas. Reflexionar sobre estas preguntas puede ayudarle a comprender las fortalezas de su familia.

Tienes que ir al supermercado a última hora de la tarde. Tu hijo de 4 años está agotado y empieza a tener hambre, pero solo necesitas comprar un par de cosas para la noche. Cuando te preparas para salir, tu hijo empieza a tener una rabieta. ¿Cómo pueden ayudarte tus fortalezas?
Aprende más
• Los sentimientos importan: en lugar de impacientarte, intentas conectar con tu hijo, agachándote a su altura y haciéndole saber que entiendes que está alterado.
• Crianza consciente: entiendes que los niños de 4 años se cansan y tienen hambre al final del día, por lo que quizá tengas que llevarles un bocadillo, involucrarlos en una actividad o simplemente ingeniártelas y cocinar otra cosa.
• Conexiones fuertes: sabes que tu vecino suele ir a la tienda por la tarde-noche, así que lo llamas y le preguntas si estaría dispuesto a comprar los artículos por ti cuando vaya.
• Fuerza interior: decides planear una tarde de compras cuando un familiar pueda quedarse con tu hijo, para que puedas relajarte y disfrutar de un rato para ti mientras haces la compra.
• Ayuda práctica: haces el pedidor en una tienda que ofrece recogida gratuita.
Tu hija de 7 años, de segundo grado, tiene ansiedad por la escuela y se queja de sentirse mal y nerviosa todas las mañanas. Le preocupa no terminar el trabajo a tiempo y no hacerlo bien. Incluso ha empezado a llorar en la escuela porque no quiere cometer errores delante de sus compañeros. ¿Cómo pueden ayudarte tus fortalezas?
Aprende más
• Los sentimientos importan: ayudas a tu hija a comprender su ansiedad y a explorar si algo está causando estas emociones o si están presentes todo el tiempo.
• Crianza consciente: te inscribes en un programa gratuito en línea de Triple P Fear-less para aprender nuevas formas de ayudar a tu hija.
• Conexiones fuertes: preguntas a tus amigos con hijos si han tenido problemas similares y qué hicieron al respecto.
• Fuerza interior: le enseñas a tu hija ejercicios de respiración para que aprenda nuevas formas de calmarse.
• Ayuda práctica: junto con la maestra de tu hija y la orientadora escolar, elaboran un plan para ayudarla y comienzan a buscar un terapeuta en caso de que las cosas no mejoren.

Ideas y consejos

Aquí tienes algunas Ideas y consejos para ayudarte a entender y mostrarle a tu hijo(a) cómo Los sentimientos importan.

El modelo del cerebro en la mano muestra cómo Los sentimientos importan.

Saber cómo manejar los sentimientos es difícil para los niños y toma tiempo. Usar tu mano para enseñarles cómo las emociones y la parte racional del cerebro trabajan juntas puede ayudar. Cuando los niños están cansados, estresados, alterados o asustados, la parte emocional del cerebro toma el control, lo quieran o no; pero entender cómo las emociones intensas afectan al cerebro puede ayudarles a “nombrarlas para dominarlas”. Mira el video para saber más.

 

Extiende tu mano con los dedos separados y la palma hacia arriba.

 

  • Tu palma es el “cerebro inferior” que hace que tu cuerpo respire y mantenga el corazón latiendo.
  • Dobla tu pulgar hacia la palma. Tu pulgar representa emociones intensas, como estar enojado, asustado o emocionado, los cuales viven en el “cerebro inferior” también.
  • Tus otros cuatro dedos son tu “cerebro superior”, que te ayuda a mantener la calma, tomar buenas decisiones, resolver problemas y evitar hacer algo poco amable o inseguro.
  • Si doblas tus cuatro dedos sobre el pulgar, muestra cómo tu cerebro superior y el inferior trabajan juntos.
  • A veces, cuando estamos muy alterados, los dedos se levantan. Esto significa que “perdimos la cabeza” y nuestro cerebro pensante (los dedos) ya no está trabajando con el cerebro emocional (el pulgar y la palma).
  • Cuando alguien “pierde la cabeza”, puede gritar, llorar o hacer un berrinche. Puede necesitar ayuda para calmarse, de modo que su cerebro superior e inferior puedan volver a trabajar juntos.

 

 *Este “modelo del cerebro en la mano” fue desarrollado por el Dr. Daniel Siegel.

Jugar con amigos ayuda a los niños a aprender que Los sentimientos importan.

Jugar con amigos y compañeros de clase es una forma importante de que los niños aprendan a llevarse bien con los demás y a comprender cómo se sienten. Aquí tienes algunas ideas para hacer que el tiempo con amigos sea aún mejor:

  • Deja que los niños tengan tiempo libre para jugar con amigos a su manera.
  • Ten juguetes sencillos que despierten la imaginación, como bloques, cajas, disfraces, peluches, muñecas o carritos.
  • Ten a la mano materiales divertidos para juegos que requieran creatividad, trabajo en equipo y resolución de problemas, como pelotas, manualidades o juegos de mesa.
  • Pasen tiempo al aire libre para jugar y explorar.
  • Procura no usar pantallas, apps y videojuegos cuando los amigos estén de visita.
Los niños necesitan aprender cómo llevarse bien con los demás

Los niños deben aprender habilidades sociales (como tomar turnos, escuchar sin interrumpir, esperar en la fila, respetar el espacio de los demás, manejar emociones intensas, ser educados y mostrar amabilidad) para ser buenos miembros de la familia, amigos y compañeros de clase.

 Es importante que los padres recuerden: 

  • Los padres deben, con paciencia, mostrarles a los niños cómo quieren que se comporten una y otra vez.
  • Aprender habilidades sociales requiere mucho tiempo y práctica.
  • Algunas habilidades son más fáciles de aprender que otras, dependiendo del niño.
Cómo ayudar a tu hijo(a) a mejorar sus habilidades sociales:
  • Anímalos a hacer contacto visual (si es adecuado en tu cultura)
  • Enséñales cómo hacer preguntas
  • Ayúdales a comprender diferentes emociones
  • Practiquen con juegos de roles en diferentes situaciones
  • Respeta sus límites y conoce con qué se sienten cómodos
  • Pon un buen ejemplo para que lo sigan
Cómo ayudar a tu hijo(a) a manejar sus preocupaciones

Algunos niños simplemente son muy aprensivos o tienen muchos tipos de miedos. Otros tienen preocupaciones o miedos sobre cosas muy específicas. Ambas situaciones pueden ser un reto para los padres. No hay manera de quitar todos los miedos de tu hijo(a) y, de hecho, permitir los niños eviten las cosas que les dan miedo a veces puede empeorar las cosas. Sin embargo, hay cosas que puedes hacer para ayudar a tu hijo(a):

      • Hablen del tema: escucha sus preocupaciones y demuestra que entiendes lo que siente. Hablen sobre las razones por las que podría sentirse así. Hazle saber que le ayudarás a superarlo.
      • Cuida cómo actúas y cómo te expresas: enfócate primero en calmarte tú. Si pareces preocupado, podrías alterar más a tu hijo(a) sin querer.
      • Comparte tu confianza: no puedes prometer que los miedos de tu hijo(a) no se harán realidad, pero sí puedes hacerle saber que crees que estará bien y que será capaz de manejarlo.
      • Ayuda a tu hijo(a) a crear un plan: hablar sobre lo que podría hacer y lo que podría ayudarle a superar la situación puede hacer que las cosas den menos miedo.
      • Deja que los niños practiquen: anima a tu hijo(a) a hacer cosas que sabes que puede manejar, pero da pasos pequeños. En algunos casos, puede ser necesario esperar a que tu hijo(a) crezca un poco más para intentar de nuevo.
Juegos de respiración para calmar a tu hijo(a)

Respirar profundo y lento es la manera natural que tiene el cuerpo de relajarse. Puedes enseñar a los niños a usar juegos de respiración para ayudarles a tranquilizarse, pero practíquenlos primero cuando tu hijo(a) esté relajado(a). Descarga este folleto para aún más ideas.

 

Respiración en estrella: pídele a tu hijo(a) que extienda la mano como si fuera una estrella. Con el dedo índice de la otra mano, traza lentamente hacia arriba y hacia abajo cada dedo, inhalando al subir y exhalando al bajar.

 

Respiración de burbujas:  dile a tu hijo(a) que imagine que sostiene una varita de burbujas. Pídele que inhale lentamente por la nariz y exhale como si estuviera haciendo una burbuja grande. Puedes hacer que practique con burbujas reales primero para que entienda la idea.

 

Respiración de dragón:  cuando tu hijo(a) esté sentado(a) derecho(a), haz que inhale por la nariz contando 1, 2, 3, sostenga el aire contando 1, 2, y exhale como si soltara fuego imaginario, tan fuerte y por tanto tiempo como pueda.

 

Respiración de conejito:  pídele a tu hijo(a) que levante sus “patitas” como un conejo. Luego, que tome tres respiraciones rápidas de conejito y que exhale un soplido largo. Después salten juntos y repitan.

Explora los sentimientos con historias

Las historias pueden enseñar mucho a los niños sobre los sentimientos, ya sea un libro que les leas o un cuento que les platiques. Acurrucarse durante la hora del cuento también ayuda a los niños a sentirse conectados y queridos. Las ideas a continuación pueden hacer que el aprendizaje sea aún mejor y aquí encontrarás una lista de libros sobre cómo Los sentimientos importan.

 

Nombra las emociones: señala las expresiones faciales y el lenguaje corporal, como una sonrisa, lágrimas o un encogimiento de hombros. Relaciona la forma en que se ve el personaje con una emoción.

 

Piensa en cómo se sienten los demás: ayuda a tu hijo(a) a imaginar cómo se siente el personaje. Por ejemplo: “¿Cómo se siente la niña cuando su mamá llega a casa?”.

 

Practiquen cómo responder a los sentimientos de otros: haz preguntas como: “¿Qué le dirías a tu amigo si se sintiera triste después de romper un juguete, como le paso al oso en la historia?”.

 

Habla sobre cualidades positivas: señala cuando los personajes comparten, actúan con amabilidad o no se rinden.

Por qué a los niños y adolescentes se les dificulta controlar sus sentimientos

Desde la primera infancia hasta la adolescencia, los niños están aprendiendo a manejar sus sentimientos de manera adecuada. Necesitan desarrollar estas habilidades poco a poco, porque su cerebro requiere tiempo, práctica y la oportunidad de ver muchos ejemplos.

 

  • La amígdala es la parte de acción del cerebro que reacciona a las emociones intensas y a posibles peligros al enviar señales al cuerpo para actuar rápido y mantenerse a salvo.
  • La parte racional del cerebro se llama corteza prefrontal. Esta ayuda a calmar la parte de acción del cerebro al comprobar si una amenaza es real, lo cual evita que perdamos el control cada vez que algo nos altera.
  • Los niños y adolescentes aún no tienen completamente desarrollada la corteza prefrontal. De hecho, la parte pensante del cerebro no termina de desarrollarse hasta  los veinte años.
  • Cuando los niños están cansados, estresados, molestos, asustados o emocionados, la parte racional de su cerebro no funciona muy bien. La parte emocional puede tomar el control, incluso si ellos no quieren.
Crea un Rincón de Calma para tu hijo(a)

¿A tus hijos les cuesta calmarse cuando están molestos? Intenten crear juntos un “rincón de calma”. Se trata de un lugar especial en tu casa al que tu hijo(a) puede ir por decisión propia para relajarse. (No es un lugar de castigo).

 

  • Silencioso: busca un área pequeña y acogedora de tu casa, alejada del paso de personas.
  • Cómodo: coloca algunos cojines grandes, una silla acolchada o una alfombra suave.
  • Tocable: agrega objetos que sean seguros para que un niño enojado o frustrado pueda golpear, apretar, soplar, jalar o brincar sobre ellos, como plastilina, almohadas, burbujas o pelotas anti-estrés.
  • Acogedor: añade cosas de las cuales tu hijo(a) pueda meterse debajo o dentro, como una tienda de campaña pequeña, una caja grande o una cobija con peso.
  • Relajante: incluye elementos que tu hijo(a) encuentre relajantes, como música, telas con diferentes texturas o libros para leer.
  • Listo: asegúrate de probarlo  antes de que tu hijo(a) esté molesto(a).
  • Voluntario: anima a tu hijo(a) a aprender a elegir por sí mismo(a) cuándo siente que necesita usar el rincón de calma.

Si necesitas ideas para ayudar a tu hijo(a) a llevarse bien en grupo o hacer amigos, consulta la sección del Centro de Recursos Familiares de este sitio web para encontrar un FRC en tu área.

Explora las 5 fortalezas